Datos personales

sábado, 13 de febrero de 2021

El amor es lo que tiene. Parte 2

Un día al despertarme, me encontré a Marga llorando, tenía los ojos rojos, como si hubiera estado llorando toda la noche, cuando consiguió hablar, me contó lo que ocurría. Luis estaba enfermo, llevaba más de tres años en tratamiento, al parecer tenía una enfermedad de las raras, de esas que todavía están en fase de investigación. Sus órganos se iban deteriorando poco a poco, los médicos no le daban una esperanza de vida de más de un año, necesitaba urgentemente varios trasplantes, entre ellos el de corazón, y eso era muy complicado, y más con la lista de espera que había. 

Debido a los contratiempos, se casaron lo antes posible, a Marga siempre le había hecho mucha ilusión el casarse, y sobre todo con Luis.  el 4 de Julio de ese mismo año, tuvo lugar la boda, fue la mejor que he visto en mi vida, a pesar del poco tiempo que tuvieron para prepararlo todo, pero pensad que era Marga quién lo organizaba. 

Nueve meses después, nació Macarena, su pequeña, era el bebe más bonito del mundo, aunque que voy a decir yo, que soy su madrinita. Luis cada día se encontraba peor, hacía varios meses que no trabajaba, y empezaban a faltarle las fuerzas. Marga no podía verle sufrir, así que hizo lo que todavía no he sido capaz de perdonarle, y no sé si algún día podré. Ella pensó que había una manera de salvar a Luis.

Ella siempre había dicho que no podía vivir en un mundo sin él,  escribió una carta dirigía a Luis, en la que le explicaba los motivos por los que había decidido eso, también escribió un apartado dirigido a Macarena, para que pudiera leerlo el día que fuera mayor y con la capacidad suficiente para poder entenderlo, guardó la nota debajo de la almohada y se fue al cuarto de baño. Se metió en la bañera, abrió el grifo y se preparó un baño calentito. Luis que estaba en el salón, escuchó como el agua empezaba a salir por fuera de la bañera, y fue corriendo al baño a ver qué pasaba, al entrar vio a Marga envuelta en sangre, había intentado cortarse las venas, actúo muy rápido al igual que los servicios de emergencia. Ingresaron a Marga en la UCI, había perdido mucha sangre, no sabían si iba a conseguir sobrevivir. El médico le dijo a Luis que todo dependía de las ganas de vivir de Marga.

 Esa tarde, fui a su casa a buscar algo de ropa para Luis y algo de comida, encontré la nota que Marga había escrito y me dirigí al hospital aun temblando, cuando Luis me llamó destrozado, apenas pude entender lo que decía, pero la noticia estaba clara, Marga había muerto. 

Al llegar al hospital, le enseñé la carta, el motivo por el que ella se había comportado así, donarle todos sus órganos a él. Luis no quería aceptarlo, pero si no lo hacía, el también moriría, no podían hacerle eso a Macarena. Prácticamente le obligué, no iba a consentir que Marga hubiera muerto en vano. Mientras Luis se sometía a las operaciones y todos los tratamientos, me ocupé de Macarena, por suerte, todo salió bien para él, aunque cada seis meses tiene que hacerse revisiones.

Macarena es ya una niña de cinco años, muy inteligente que además es la viva imagen de su madre, es duro verla, pero a la vez es la mejor manera de recordar a Marga. Luis y yo supimos encontrar amor entre tanto dolor, llevamos juntos tres años. Puedo deciros que el tío raro que yo conocí nunca desapareció, pero aprendí a verlo como ella le veía y aunque entiendo porque Marga hizo lo que hizo, querer  a alguien está bien, y enamorarse es maravilloso, pero nada ni nadie vale más que tu propia vida, salvo tus hijos. Y ella, abandonó a Macarena, eso es algo que nunca le podré perdonar.

lunes, 8 de febrero de 2021

El amor es lo que tiene. Parte 1.

Es lunes, el primero del mes más corto del año, primer lunes del mes del amor, primer lunes de febrero. Para mí, es un lunes como cualquier otro desde hace mucho tiempo, pero no para Marga. Ella, es una enamorada del amor, y todos los años la misma historia. 

 Marga es una chica de 27 años, de cabello rubio y ojos marrones, es una chica muy normal físicamente hablando, estatura media, ni extremadamente guapa ni tampoco fea, lo que la gente de a pie llamamos “del montón”. Es muy simpática y muy buena chica, de hecho, es una de mis mejores amigas, pero tiene un problema enorme, o al menos, bajo mi punto de vista. Está obsesionada con una relación “como las de antes”, encontrar a su príncipe azul, casarse y tener dos hijos, vivir en una casa enorme en medio del campo y morir de viejitos cogidos de la mano.

En fin, como podéis intuir, Marga estaba soltera, al menos casi todo el año, me explico. 

En enero empezaba su objetivo de buscar a su príncipe, ¿Y por qué en enero? Pues porque era requisito indispensable celebrar el 14 de febrero juntos. Para Marga hay tres pruebas, tres días especiales e imperdonables si no le sorprenden. La primera, como ya os he dicho, es San Valentín, la segunda su cumpleaños, el 28 de junio y si la relación consigue superar el verano, llegaría la última prueba la Navidad. 

 Volviendo al tema, las ultimas “parejas” que había tenido no habían conseguido pasar la prueba de San Valentín. El último, ni siquiera le dijo de quedar ese día, así que podéis imaginar lo que tardó Marga en dejarlo. El anterior, le propuso ver una peli en casa con palomitas, para una servidora planazo, y más si las palomitas son dulces. Para Marga, una auténtica locura, impensable. 

 Ella, buscaba un chico que la tratase como una “princesa”, que le propusiera cenar a la luz de las velas y cosas de ese tipo, que, a mí, me gusta calificar como cursis, sin ánimo de ofender. 

 Bueno pues lo que iba a contar, este febrero, Marga está conociendo a Luis, llevan la “friolera” de dos semanas saliendo (wow) y se acerca la dichosa fecha. 

 Luis es lo que yo diría un chico “raro” y no por su físico, pues la verdad, es bastante atractivo, cabello castaño, ojos claros, 1,85… pero es muy introvertido. Ha venido a casa un par de veces (si, se me olvidaba comentaros, que Marga y yo vivimos juntas) la conversación más larga que hemos tenido ha sido: 

 - Hola, ¿Qué tal Luis, como va todo? 
 - Bien, ¿Tú qué tal? 

 Le conté mi vida durante unos diez minutos más o menos, porque yo no me callo ni debajo del agua y después, él añadió:

 - Ah que bien, voy a ver a Marga. Se levantó y fue a la habitación de ella.

 Así que disculpadme si lo considero raro. Por el contrario, para Marga, es súper extrovertido y muy sociable, siempre tiene tema de conversación, eso dice ella. 

 Llego el día. 14 de febrero. Marga entró en mi habitación como un huracán.

 - ¡Despierta, despierta! 
 - ¿Qué pasa?
 - ¡Es el día!! 
 - ¿Han venido los reyes? 
 - No, idiota, es San Valentín, ¡venga levanta!

 Sinceramente, no tenía ningún tipo de plan, ni nada que hacer, era domingo, por lo que la excusa de ir a trabajar no me iba a servir, y quedarme en la cama hubiera implicado aguantar a Marga más de media hora chillándome y maldiciendo lo mala amiga que soy, así que, decidí levantarme e ir a desayunar con ella. Fui al comedor, Marga había hecho el desayuno, bueno, más bien había preparado un banquete. Tortitas, tostadas, fruta cortada, bizcocho, tarta, zumo, batido… 

¿En qué momento había preparado todo? ¡Si eran las ocho de la mañana!! 

 - Espero que tengas hambre, no he podido dormir, llevo toda la noche cocinando, he preparado también cosas para Luis.
 ¿Cuándo había cambiado Marga? Ella NUNCA hacía nada, a ella le gustaba esperar y que el chico le sorprendiera. Al terminar de desayunar, Marga se fue a la ducha, no sin antes, dejarme claro que iba a necesitar mi ayuda para elegir modelito y “tunearla”. Respiré profundamente, pues todo apuntaba a que me esperaba una larga mañana.Después de varios intentos, dimos con el outfit perfecto. Falda de cuero negra, botas negras hasta la rodilla y top blanco de encaje, estaba espectacular. Le ondulé el pelo y la maquillé lo más natural posible, estaba radiante. 

 Mientras le estaba dando los últimos retoques, le llegó un mensaje al móvil, era Luis.

 - Hola mi amor, sé que hoy es un día muy especial para ti, pero me acaban de llamar del trabajo y ya sabes que no puedo decir que no, si termino pronto, te llamo y hacemos algo. 

 Pude ver, cómo la cara de Marga se apagaba por momentos, en circunstancias normales (para ella) hubiera dejado a Luis en ese preciso instante, pero no fue así, su reacción fue completamente otra. Cogió el móvil y mandó otro mensaje. 

 -Hola mi amor, no te preocupes lo primero es lo primero, además he tenido una idea, si te parece bien nos vemos en el hotel dentro de una hora. 

 - ¿Qué ocurre Marga, todo bien? Le pregunté. 
 - Si, ha habido un cambio de planes, pero está todo perfecto. 

 Marga preparó una caja con toda la comida que había hecho y se marchó al hotel en el que trabajaba Luis. Él era el subdirector y si en algún momento al director le surgía algo, a él le tocaba “pringar”. 

Marga llegó al despacho y le preparó a Luis un Picnic increíble, Luis no daba crédito, pasaron todo el día juntos, a la noche acompañó a Marga a casa, le dijo que había sido uno de los días más bonitos de su vida y después se fue. Marga derrochaba felicidad.

 Iba pasando el tiempo y cada vez tenían una relación más consolidada. 

Llegó el cumpleaños de Marga y Luis también tuvo que trabajar todo el día, pero que no cunda el pánico, una servidora le organizó un fiestón, de los que le gustan a ella. Fue una fiesta de disfraces con sus amigos cercanos hasta las mil, estaba contenta, pero le faltaba Luis. Sin embargo, tampoco le dejó.

 Pasaron un par de meses y le pregunté a Marga porque seguía con Luis, si no era lo que ella siempre había buscado, necesitaba que me lo explicara, y lo hizo.

 - Cuando estoy con Luis no me importa nada más, no necesito regalos, no busco que me trate de ninguna manera, porque la forma en la que me mira, el modo en el que me acaricia, me lo dice todo. El día de San Valentín me di cuenta, por primera vez en mucho tiempo lo único que quería era estar con él, en mi cumpleaños más de lo mismo. No me imagino la vida sin él. 

 Las palabras de Marga se me clavaron en el alma, nunca habría imaginado que ella pudiera cambiar, estaba tan orgullosa de mi amiga, aunque no entendía cómo veía todo eso en Luis, para mí, seguía siendo el tío raro. 

 Al año siguiente, llegó la sorpresa, Luis le propuso matrimonio a Marga, el día de los enamorados, lo cierto es que se lo preparó genial. Fueron a ver una película al cine, él se fue al baño, y mientras estaban los trailers, de repente, en la pantalla aparecía Luis recorriendo toda la ciudad en busca de un anillo. Cuando lo compraba, iba corriendo al cine y al entrar en la sala, se apagó la pantalla. En ese momento, Luis volvió del baño y pudo ver la cara de shock de Marga, se acercó, le entregó el anillo y le hizo la pregunta mágica. 

 El sueño de Marga se estaba haciendo realidad, y obviamente le dijo que sí. Mi amiga, esa que jamás en la vida lo hubiera pensado, se casaba, y yo, estaba casi más alucinada que ella.



viernes, 4 de diciembre de 2020

ELLA



No sé de qué color son sus ojos, porque prefiero perderme en la profundidad de su mirada. 

No sé de qué color tiene el pelo, porque prefiero quedarme con su aroma cuando lo tengo entre mis dedos.

 No sé cuánto mide porque prefiero verla acostada a mi lado.
 
No sé cuánto pesa porque me importa más el peso de su cerebro. 

No sé lo que cualquiera sabría de ella, porque ella es mucho más, de hecho, si la miras bien, puedes ver que tras esa fachada de chica dura, está la chica más especial que conozco.



miércoles, 2 de diciembre de 2020

PATRICIA.

                                                                    PATRICIA


Hace ya tres años desde que los conocí, tres años desde que le conocí. 

Estaba de turno en el hospital cuando ella llegó prácticamente muerta, él totalmente fuera de sí, solo gritaba a la vez que lloraba, no paraba de correr y de golpear todo lo que estuviera a su alcance, conseguí calmarle. 

Se pasaba día y noche junto a ella, esperando que despertase, no se movía ni para comer, me llegó al alma. 

Con el paso del tiempo me fui acercando a él me recordaba tanto a mi hermano Jesús, él también es un ex drogadicto. 

El día que Ana despertó del coma, me partió el corazón la reacción de ella al no reconocer a Pablo, la reacción de él al ver lo que había provocado. Cuando me enteré bien de toda la situación me ofrecí a ser yo quien estuviera a cargo de Ana, entre Pablo y yo podríamos ocuparnos de ella, pensamos que poco a poco conseguiríamos que fuera mejorando y eso parecía. 

El día antes del accidente de Pablo, discutimos, todo empezó cuando Ana apareció y acariciándose el vientre nos dijo que necesitaba descansar, que el bebé lo necesitaba, le pregunté a Pablo de que estaba hablando y él me dijo que esa mañana ella había amanecido así y no pudo decirle que no era cierto, no tuvo el valor. 

Me enfadé, me enfadé muchísimo y no entendía por qué, comencé a gritarle a decirle que no era posible, cuando me di cuenta estaba profundamente sumida en un beso tan apasionado como doloroso, tan bonito como triste, tuve que apartarme de un golpe seco o me hubiera quedado ahí para siempre.

 La discusión termino ahí en ese preciso momento, nuestras miradas se encontraron y salí por la puerta sin mirar atrás. 

Al día siguiente era mi turno para cuidar a Ana, pero mi mente no me dejaba, me había enamorado de Pablo, sin embargo, no podía hacerle esto a ella, pensé que lo mejor sería irme unos días de viaje, por lo que preparé las cosas y me fui rumbo a la estación, allí me encontré con Ana, y el resto de la historia, el resto… ya lo conocéis


martes, 1 de diciembre de 2020

1 MES DESPUÉS

                                        Un mes después 


Pablo sigue en el hospital, cuatro costillas rotas, ciento cincuenta y ocho puntos de sutura en la cabeza y algún que otro moratón, pero ha conseguido sobrevivir, parece que hoy le dan el alta.

Patricia y Ana van en su búsqueda, al llegar a casa es momento de hablar, de poner las cartas sobre la mesa, Pablo le pide perdón a Ana, una vez más como cada día y antes de que esta se vaya a dormir deciden grabar un nuevo video, esta vez uno juntos. 

Ana está realmente agotada, se despide de Patricia y de Pablo, acaricia su vientre y se duerme, feliz, o eso cree ella. 

Mientras, Patricia y Pablo en el salón, se miran y se abrazan, Pablo le pide perdón por lo sucedido aquel día de noviembre, ella asiente con la cabeza y una mirada de conformidad a lo que añade: 

“Pablo, no puedo más, debes buscar otra persona, no puedo seguir así, el año que viene me voy a mudar, ya tengo todo mirado en Barcelona” 

Pablo intenta hablar, pero ella le calla. “No Pablo, no…es hora de marcharme, mañana nos vemos y debemos afrontar que ha llegado el momento de decirle a Ana que no está embarazada, no puede seguir con esa alucinación, Pablo, no podemos seguir alimentándolo, quiérela mucho y quiérela bien, porque se lo merece. 

Se acerca le da un beso en la mejilla y se despide, buenas noches.


sábado, 28 de noviembre de 2020

ANA Y PABLO. 3 PARTE.

                                         Noviembre 


Pleno centro de Madrid, a pocos metros de casa, dos coches, policía, ambulancia, cristales rotos, ruido y frío, mucho frío. 

Ella, ajena a todo lo sucedido rumbo a Atocha en un taxi, con una mano en el vientre y una bolsa de viaje en la otra, sale decidida, nunca se ha sentido mejor, o al menos, eso cree ella. Se acerca a la ventanilla para comprar su billete a la felicidad, ve algo en el suelo, se detiene, ¡Cincuenta euros! “Es mi día de suerte” piensa, mientras se incorpora la ve, una mujer se está acercando a ella, prácticamente corriendo. 

-“Ana, Ana, ¿Qué haces aquí? ¿Dónde está Pablo? 

Quién era ella y por qué no la reconocía, ya estaba ahí y le estaba hablando a ella, pero qué decía. 

- Ana, ¡Reacciona! Exclamó la extraña mujer mientras le estiraba del brazo ¿Qué haces aquí? ¿Y por qué estás sola? 

-¿Quién eres? Alcanzo a decir Ana.

 - No me lo puedo creer, ¿Te has tomado la medicación? Soy Patricia, ven vamos a sentarnos, hay algo que deberías ver. 

Saca el móvil del bolsillo y abre un archivo titulado “Mi día a día” en él aparece Ana. 

“Mi nombre es Ana, Ana Rodríguez, tengo 34 años y vivo con mi marido, Pablo. En el año 2017 murió su padre y él no lo pudo soportar, todo por lo que habíamos pasado, todas las pesadillas y fantasmas del pasado volvieron a la vida. 

Un día no pudo más y volvió a hacerlo, me dijo que lo necesitaba, que no le iba a hacer daño, que él “controlaba”, me negué y tomé la peor decisión que pude, decidí hacerlo, me drogué. Pensé que tal vez, al ver en mí, lo que yo veía en él, sería más fácil que lo dejara, ojalá hubiera sido tan fácil, ojalá... pero aquel día, definiría nuestras vidas para siempre. 

Aquella sobredosis que me dio, me llevó al coma, estuve al borde de la muerte durante semanas, pero al final, conseguí salir, sin embargo, desde entones necesito medicación, sufro alucinaciones y me olvido de quién soy por momentos. Patricia es la enfermera que me atendió en el hospital, conectó muy bien con Pablo desde el principio y desde entonces es ella quien me cuida cuando él va a trabajar. Todos los días me pone este video, el único que he conseguido grabar para hacerme recordar quién soy.

 El video termina y Ana se encuentra prácticamente en estado de shock, como todos los días cuando lo ve, Patricia ya conoce el procedimiento a seguir y cuando Ana vuelve en sí, le pide disculpas. 

- Ana, discúlpame, tenía que haber ido esta mañana contigo, pero la discusión con Pablo ayer…Perdóname, vamos a casa.

 De camino, Ana enciende el móvil, llama a Pablo, no responde. De pronto, varias notificaciones, llamadas perdidas de la madre de Pablo y también mensajes de WhatsApp, aunque solo alcanza a leer el primero en medio de un profundo y helado escalofrío 

“Ana, Pablo está en el hospital” 

Patricia y Ana van para allá, Pablo está siendo operado de urgencia, solo queda esperar.




jueves, 26 de noviembre de 2020

PABLO

                                                                          PABLO

Día agotador en el trabajo, quedan veinte minutos para terminar y volver a casa, hoy hace justo tres años, tres años desde aquel día. Toda la tarde dándole vueltas, toda la tarde con Ana en su mente. 

Diez minutos y podrá ir a casa junto a ella, los compañeros preguntan quién se apunta a una cerveza, es viernes y se acerca la Navidad, Pablo ni se lo plantea, se escaquea y le manda un audio a ella: 

- “Cariño salgo en cinco minutos, ¿Ya está hecha la cena”? 

Visto y escuchado sin respuesta. 

¿Le habrá pasado algo? ¿Estará todo bien? Se empieza a sentir cada vez más culpable. 

Le quedan cinco minutos para salir y siente como el reloj se detiene, las agujas apenas se mueven, manda otro audio, con la esperanza de escuchar o quizá leer un “Tranquilo, todo va bien” pero el patrón se repite, no obtiene respuesta. 

Sale del trabajo a toda prisa, monta en el coche… 

30, 40, 50…” Ana ¿Qué cojones te pasa”? 

60,70, 80… “Ana, joder, espero que se haya tomado las pastillas” 

90, 100, 110… aparta los ojos un segundo de la carretera, coge el móvil y marca, Ana no responde.

 120, 130…” Joder Ana, ¿Por qué…? 

No puede terminar la frase, cuando se quiere dar cuenta se ha saltado un Stop, tal vez demasiado tarde, a lo lejos suenan sirenas. 

Un último aliento antes de cerrar los ojos, una última palabra, al menos de momento, “Lo siento.”